Por: Loreto Celsi R. | 25/06/2026
Palabras como “clean look”, “girl math”, “energía femenina o masculina”, “girl dinner” aparecen siempre en nuestro feed de Instagram, TikTok, etc. Aparte de que la mayoría viene en un idioma anglosajón, también son términos que describen lo que le gusta hacer a las mujeres, pero esto ¿cómo influye en el avance de la ultraderecha?
La imagen de que una mujer tiene como deber estar en la casa, debe ser emocional y calmada, no debe tener un deseo propio o una opinión propia, viene desde la corriente más conservadora de nuestra sociedad que busca esa familia tradicional con la mujer sumisa.
¿Cómo pasamos de “girl power” y “girl boss” a un “I’m just a girl” y sus variantes en términos? ¿Cómo pasamos de querer avanzar en los derechos de género a reproducir frases que nada más nos tildan de infantiles, que no sabemos de finanzas o que solo somos un cuerpo ligado a lo estético? Más que ser un área de “solo chicas”, se volvió una forma de estereotiparnos.
Toda esta idea de “clean look”, “valores tradicionales”, etc., abre el camino para que a la gente se le meta la idea a la cabeza de que se necesita orden, disciplina, cuidar de tu imagen física, que es el discurso de la ultraderecha en el mundo. La ultraderecha odia a la mujer con opinión propia, odia a la mujer que es independiente, la mujer que es más dura, odia a la mujer libre.
O cómo la iglesia ha ayudado a la hora de meter estilos más conservadores a nuestra vida. Si hablamos de que para la religión las mujeres venimos de la costilla de Adán, y desde ahí la imagen de la mujer siempre se ha visto como un extra del hombre, una alternativa. Lo podemos ver en las películas, por ejemplo: tenemos al gran Superman y después tenemos a Supergirl o a Batman y Batwoman.
Estamos volviendo a conectar con estereotipos heteronormados, donde recaemos en el estereotipo que tanto retroceso y daño a nosotras representa. Necesitamos romper estas prácticas, volver a cuestionar y condenar lo más mínimo.
Estos gobiernos conservadores solo te quieren de una manera: obediente. Quieren volver a un orden social, el androcentrismo, donde solo los hombres son los que hacen política, opinan, el hombre como medida universal. Lo estamos viviendo con estos planes de gobierno que buscan que retrocedamos y obedezcamos todo lo que nos dicen.
También esta ola de conservadurismo le dio la idea a los hombres de nuestra generación de que, por votar al de extrema derecha, voy a ser “más hombre”. La falta de identidad que sufre esta generación se ve plasmada en querer volver a ser violentos, dejar de lado a la mujer, cuando el nivel de masculinidad no es algo medible ni justificable con estas prácticas.
Cuando volvemos a estos trends que nos encierran en estereotipos, ayudamos a que la extrema derecha tome fuerza y ponemos en riesgo todos los avances logrados. Por eso, tenemos que empezar a cuestionar las tendencias comunicacionales, las formas de vestir y todos aquellos discursos que parecen inofensivos, pero que reproducen ideas conservadoras sobre cómo debemos ser las mujeres.
Los avances que se han logrado en los derechos de género son el resultado de años de lucha y organización. Volvamos a desobedecer, volvamos a incomodar y volvamos a pensar como mujeres que gozan de libertad, autonomía y la capacidad de decidir por sí mismas.