El espacio para la voz ciudadana. Textos breves, directos y contingentes.
Señor director:
Chile hoy no necesita una reducción de impuestos a las grandes empresas del 27% al 23%, donde el sector más beneficiado es la élite a costa de la clase trabajadora. Ni mucho menos la solución está en eliminar las contribuciones a la primera vivienda para los mayores de 65 años, porque esta medida conlleva una importante letra chica que no se transparenta, quienes más salen favorecidos son los residentes de las comunas de Las Condes y Vitacura y no los adultos
mayores que viven en Cerro Navia y en Puente Alto.
El país debe avanzar hacia una política tributaria más justa, lo que se traduce en fortalecer las obligaciones fiscales y endurecer las sanciones correspondientes por su incumplimiento. La elusión y evasión de impuestos en Chile son pérdidas significativas para la recaudación fiscal. El hecho de que se reintegre el sistema tributario y se alivie esta carga para el gran empresariado no trae una mayor inversión, sólo perjudica al progreso fiscal y otorga más facilidad para prácticas de elusión, por lo que directamente agrava esta problemática.
El objetivo principal sobre la mesa debería ser justamente este punto, combatir la evasión fiscal, donde hoy bordea entre un 46% a un 50% del total de la recaudación de los tributos, según el informe final entregado por el SII en 2025, situación que fue fuertemente cuestionada y puesta en duda por expertos y analistas, ya que se trata de una cifra bastante alta y alarmante.
Cada vez que revienta un caso respecto de un fraude al fisco se detectan grandes cantidades de evasión de impuestos por parte de contribuyentes y personas con altos ingresos sin ninguna complejidad de situación de renta y patrimonio. El cumplimiento de las obligaciones tributarias hará que el progreso de esta materia sea sostenible en el tiempo para que se puedan generar cambios y resultados positivos.
Un gran avance para abordar este problema e ir hacia su solución es la Ley N° 21.713 promulgada a fines de 2024, la cual dicta normas para asegurar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Esta es la dirección para construir un Chile más justo y equitativo.
Bruno Tapia Celis.
Estudiante Contador Auditor PUCV. - Militante Socialista
28/05/2026
Señor Director:
La reciente instrucción del Ministerio de Hacienda con respecto a aplicar un recorte transversal del 3% al gasto público para 2026 ha encendido alarmas que no podemos ignorar, especialmente en el área educacional. Aunque desde el Gobierno se ha buscado matizar la medida como una “recomendación técnica” para optimizar la gestión y corregir falencias administrativas de la Junaeb, la realidad presupuestaria es cruda debido a que el ajuste equivale a cerca de la mitad del presupuesto total de dicha institución.
Este escenario no es solo un problema de eficiencia fiscal; es una amenaza directa a la red de protección social de miles de estudiantes. Al poner bajo evaluación programas críticos como el de Alimentación Escolar, la Beca de Apoyo Vocación de Profesor o el de Acompañamiento Escolar, se está tensionando la base mínima que permite a los sectores más vulnerables acceder y permanecer en el sistema.
Ante esta urgencia, las orgánicas estudiantiles deben reaccionar. Sin embargo, la lección de la última década es clara: la protesta aislada o el reclamo fragmentado no bastan para frenar ajustes de esta magnitud. Hoy, el norte que se debería de seguir por parte del estudiantado debe ser una reorganización nacional que recupere la claridad discursiva y, sobre todo, la legitimidad social.
No se trata solo de defender una beca o una ración alimenticia; se trata de defender la educación como un derecho social frente a una lógica que intenta solo monetizar con ella. En este momento crítico, es imperativo recordar que, en la defensa de la educación pública, nadie se salva solo.
Franchesca Muñoz V.
Consejera Académica CIPOL y RRII - Militante Socialista
01/05/2026
Señor Director:
Lo que hoy ocurre en Chile bajo el gobierno de José Antonio Kast no puede maquillarse con discursos ni tecnicismos: es un retroceso evidente que está golpeando de frente a quienes menos margen tenemos para resistirlo. Como estudiante, no escribo desde la incomodidad pasajera, sino desde la rabia y la impotencia de ver cómo se nos cierran puertas que costaron años abrir.
Las decisiones adoptadas no son neutras. Tienen responsables y tienen consecuencias. Cuando se debilitan apoyos, cuando estudiar se vuelve más caro y más incierto, lo que se está diciendo, en la práctica, es que la educación vuelve a ser un privilegio para unos pocos. Y eso, en un país que ya arrastra profundas desigualdades, no es solo injusto: es inaceptable e inhumano.
Se nos pide esfuerzo, mérito y sacrificio, pero al mismo tiempo se nos quitan las condiciones mínimas para sostener ese esfuerzo. Esa contradicción no solo indigna, sino que revela una desconexión brutal con la realidad de miles de estudiantes que no tienen redes, ni recursos, ni segundas oportunidades.
Aquí no hay espacio para ambigüedades, las políticas actuales están perjudicando directamente a la ciudadanía, y especialmente a quienes intentamos salir adelante a través de la educación. No es exageración, es experiencia cotidiana.
Este no es solo un llamado de atención, es una advertencia. Una generación que se siente pasada a llevar no se queda en silencio. Y cuando se juega con el futuro de miles, lo mínimo que cabe esperar es que ese malestar se exprese con toda la fuerza que merece.
Porque no vamos a aceptar retroceder sin decir nada. Porque lo que está en juego no es menor. Y porque el país que se está construyendo hoy, simplemente, no es uno en el que muchos podamos vivir con dignidad.
Atentamente, Francisco Meléndez.
11/04/2026
Señor director:
Estamos en una emergencia nacional. Esta idea se viene construyendo como una premisa recurrente en la narrativa del actual gobierno del otrora militante del Partido Republicano, José Antonio Kast.
Sin embargo, considero que es bastante contradictoria la retórica adoptada por el oficialismo. Si, estamos en una emergencia, pero aumentaron el límite de sueldos de los asesores del gabinete en casi 10 millones de pesos. Estamos en una emergencia, pero los precios de la bencina aumentaron a niveles históricos debido a la desastrosa gestión de una crisis global por parte del Ministro Quiroz, subiendo más de 380 pesos la gasolina de 93 octanos. Estamos en una emergencia, pero dentro del plan de "reconstrucción nacional" propuesto por el presidente Kast, se plantea la reducción del impuesto corporativo a las grandes empresas del 27% al 23%, significando una pérdida económica en torno a $1.800 millones de dolares. Estamos en una emergencia, pero dentro de este mismo plan se incluye la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, medida que favorece principalmente al gran empresariado financiero de nuestro país. Estamos en una emergencia, pero se pretende reducir la recaudación fiscal mediante la baja de impuestos, impuestos que perjudican por sobre todo a las grandes corporaciones.
Lo que realmente encuentro grave es que la verdadera emergencia finalmente la va a asumir la gente de a pie. Somos nosotros a quienes se nos va a eliminar la gratuidad universitaria en caso de tener más de 30 años, limitando las oportunidades de acceso a la educación superior. Somos nosotros y la naturaleza quienes veremos la consecuencia de los 43 decretos ambientales retirados. Somos nosotros quienes terminamos desinformados debido al copamiendo de la agenda comunicacional efectuada por el gobierno. Somos nosotros quienes veremos reducidos los beneficios sociales logrados gracias a políticas públicas y programas de calidad debido a la reducción del 3% del presupuesto a todos los ministerios. Somos nosotros quienes tendremos que ajustar nuestros bolsillos para poder llegar a casa sin que se nos acabe la gasolina
Solo nos queda apretarnos más los cinturones, porque al fin y al cabo, tenemos que recordar que estamos en una emergencia.
26/03/2026
Señor director:
Al gobierno del presidente Kast no solo lo llamaría “gobierno de emergencia” por la emergencia nacional que están generando, sino que lo llamaría estrictamente un “gobierno de contradicciones”. El mismo Kast que en campaña prometió no tocar los beneficios sociales, a dos semanas de asumir recorta presupuestos ministeriales en un 3% y pone en duda políticas públicas como la gratuidad universitaria.
Así es, es el mismo Kast que habla de austeridad mientras organiza banquetes millonarios en La Moneda. El que ayer criticaba al entonces presidente Boric por el elevado precio de las bencinas, hoy, junto al ministro Quiroz, permite y menciona “no retroceder”, en un alza de más de 300 pesos en los combustibles, que afecta al bolsillo de todas y todos los chilenos. “Usar el vehículo es una necesidad, no un lujo", mencionaba el Kast del 2023 frente a los precios de la bencina en ese entonces.
La tónica es clara: mientras ellos siguen ganando más de 9 millones de pesos y se están rebajando los impuestos a las grandes empresas de un 27% a un 23%, somos nosotros quienes tenemos que vivir la emergencia.
Resulta evidente que el ajuste es solo para los chilenos de a pie, la emergencia no es igual para todos. O quizás ya no estamos en emergencia, con este gobierno lleno de contradicciones, ya no se sabe con qué cara nos están hablando.
25/03/2026