El espacio para la voz ciudadana. Textos breves, directos y contingentes.
Señor director:
El mundo entero parece envuelto en la inmensa euforia del Mundial que se desarrolla al otro lado de nuestro continente. Este evento ha copado la pauta de todos los medios de comunicación, convirtiéndose en el único tema que se habla y se respira en la actualidad. Ante esto, no queda más que preguntarme si ¿seguimos en emergencia o esta se tomó una pausa mundialista?
En nuestro país, que ni siquiera está clasificado a este certamen, observamos cómo los noticieros le otorgan una atención desmedida a la celebración, relegando al olvido las cientos de noticias sobre asaltos y robos que saturaban las pantallas hasta hace unos meses. Queda en evidencia que la línea editorial fluctúa, que cuando es rentable vender miedo, se siembra pánico y cuando lo que vende es la distensión, nos la sirven a manos llenas.
Pareciera que Chile está en crisis solo cuando conviene, o tal vez el país mejoró de un día para otro con el pitazo inicial y los ciudadanos aún no nos hemos dado cuenta.
Vicente Eyzaguirre Rubio
Director Editorial de Red Crítica
30/06/2026
Límites que no llegan al poder | Javier Guajardo | 27/06/26
Señor director:
El presidente José Antonio Kast calificó como "lo cortés no quita lo valiente" y le dio ánimos en la escuela para "que tenga educación" a un niño que no le devolvió el saludo. Pero ¿acaso conoce el contexto de ese niño? ¿Sabe si tenía miedo, timidez, o simplemente no quería? No. Infirió sin saber.
Y ahí está el problema: una autoridad que tiene como eje trabajar por la calidad educativa no puede juzgar un gesto de pocos segundos sin entenderlo. Esa inferencia apresurada dice más de él que del niño. Porque si quien gobierna no respeta los límites de un niño, ¿qué podemos esperar de su gobernanza? ¿De futuros acuerdos? ¿De límites en salud, medioambiente, cultura, disciplinas que ya navegan en la deriva de los recortes?
Los límites no se imponen con el cargo. Se enseñan con el ejemplo. Y no se puede señalar falta de educación mientras un ministro quiere cobrar por un recurso natural a los agricultores, una ministra dice que ser pobre fue su mejor regalo, y un Presidente desconoce el ciclo del agua. Ayer, además, le señaló a una mujer que no comparemos sobre la riqueza, cuando Chile es uno de los países con mayor desigualdad y concentración económica de la OCDE. Si el propio Ejecutivo actúa sin límites ni coherencia, sin cortesía ni valentía, actuando entre cuatro paredes y ajeno a la realidad del país, generando preocupación sobre el futuro de programas en salud, medioambiente y cultura, ¿qué ejemplo puede dar?
Atentamente,
Javier Guajardo
Estudiante de psicología
27/06/2026
La estatua y la ilusión de cambio | Martina Fuentes M. | 16/06/26
Señor director:
Cada día, al salir de la estación Baquedano, me encuentro con una imagen cargada de simbolismo: la reinstalación de la estatua en la plaza. Para muchos, no es solo la recuperación de un monumento urbano, sino el recordatorio de una restauración del orden anterior. El espacio que durante años llamamos Plaza Dignidad, escenario de la demanda por un Chile más justo, parece volver a representar la normalidad previa a la crisis, como si el malestar social pudiera cubrirse con cemento y bronce.
A casi siete años del Estallido Social de octubre de 2019, surge una pregunta inevitable: ¿cuánto cambió realmente el país? La respuesta cotidiana resulta desalentadora. Los salarios continúan perdiendo terreno frente al costo de la vida, los derechos sociales siguen siendo insuficientes para amplios sectores de la población y, tras dos procesos constitucionales fallidos, permanecemos bajo una Constitución cuya legitimidad sigue siendo objeto de debate.
En ese contexto, el regreso de la estatua parece una metáfora de nuestro presente político: una apariencia de cambio que no altera las estructuras de fondo. Se reparan espacios públicos y se restauran símbolos, pero las demandas que movilizaron a millones de personas continúan, en gran medida, sin respuesta.
La pregunta no es qué monumentos vuelven a levantarse, sino qué transformaciones estamos realmente dispuestos a construir como sociedad.
Martina Fuentes Mena
Estudiante de Ciencia Política
16/06/2026
Señor director:
Como estudiante, el anuncio del "Registro de Vándalos e Incivilidades" me preocupa profundamente. Esta iniciativa propone crear un catastro de personas que, por cometer ciertas conductas, perderían el acceso a la gratuidad universitaria o a la Pensión Garantizada Universal. La pregunta es simple: ¿a quién le afecta realmente perder esos beneficios? Solo a quienes los necesitan para estudiar o sobrevivir. Quien puede financiar su universidad o su jubilación de forma independiente no tiene absolutamente nada que temer. El castigo, en la práctica, está diseñado para los que menos tienen.
La gratuidad no es un favor del Estado, es un derecho conquistado con años de movilización estudiantil. Utilizarla como herramienta de amenaza para disciplinar conductas revela con claridad lo que este gobierno piensa de quienes dependemos de la educación pública, que nuestros derechos son condicionales, que pueden ser revocados cuando el poder lo estime conveniente. Eso no es un detalle menor. Es la diferencia entre concebir la educación como un derecho universal o como un bien de mercado.
El gobierno, además, no ha respondido la pregunta más evidente: ¿entrarán al registro los coludidos, los corruptos, los empresarios que estafan al fisco? El silencio habla por sí solo. Este proyecto no apunta a quienes más daño provocan a la sociedad, sino a quienes menos recursos tienen para defenderse.
Un registro que castiga únicamente a quienes dependen del Estado no es una herramienta de seguridad pública: es un mecanismo de control social apuntado a los más vulnerables. Si este proyecto busca genuinamente la igualdad ante la ley, que empiece por explicar por qué los delitos de cuello y corbata no tienen cabida en él. Mientras esa pregunta quede sin respuesta, su nombre verdadero no es Registro de Vándalos, es un registro clasista y anti pobre.
Bruno Rojas Cornejo.
09/06/2026
Señor director:
Chile hoy no necesita una reducción de impuestos a las grandes empresas del 27% al 23%, donde el sector más beneficiado es la élite a costa de la clase trabajadora. Ni mucho menos la solución está en eliminar las contribuciones a la primera vivienda para los mayores de 65 años, porque esta medida conlleva una importante letra chica que no se transparenta, quienes más salen favorecidos son los residentes de las comunas de Las Condes y Vitacura y no los adultos
mayores que viven en Cerro Navia y en Puente Alto.
El país debe avanzar hacia una política tributaria más justa, lo que se traduce en fortalecer las obligaciones fiscales y endurecer las sanciones correspondientes por su incumplimiento. La elusión y evasión de impuestos en Chile son pérdidas significativas para la recaudación fiscal. El hecho de que se reintegre el sistema tributario y se alivie esta carga para el gran empresariado no trae una mayor inversión, sólo perjudica al progreso fiscal y otorga más facilidad para prácticas de elusión, por lo que directamente agrava esta problemática.
El objetivo principal sobre la mesa debería ser justamente este punto, combatir la evasión fiscal, donde hoy bordea entre un 46% a un 50% del total de la recaudación de los tributos, según el informe final entregado por el SII en 2025, situación que fue fuertemente cuestionada y puesta en duda por expertos y analistas, ya que se trata de una cifra bastante alta y alarmante.
Cada vez que revienta un caso respecto de un fraude al fisco se detectan grandes cantidades de evasión de impuestos por parte de contribuyentes y personas con altos ingresos sin ninguna complejidad de situación de renta y patrimonio. El cumplimiento de las obligaciones tributarias hará que el progreso de esta materia sea sostenible en el tiempo para que se puedan generar cambios y resultados positivos.
Un gran avance para abordar este problema e ir hacia su solución es la Ley N° 21.713 promulgada a fines de 2024, la cual dicta normas para asegurar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Esta es la dirección para construir un Chile más justo y equitativo.
Bruno Tapia Celis.
Estudiante Contador Auditor PUCV. - Militante Socialista
28/05/2026
Señor Director:
La reciente instrucción del Ministerio de Hacienda con respecto a aplicar un recorte transversal del 3% al gasto público para 2026 ha encendido alarmas que no podemos ignorar, especialmente en el área educacional. Aunque desde el Gobierno se ha buscado matizar la medida como una “recomendación técnica” para optimizar la gestión y corregir falencias administrativas de la Junaeb, la realidad presupuestaria es cruda debido a que el ajuste equivale a cerca de la mitad del presupuesto total de dicha institución.
Este escenario no es solo un problema de eficiencia fiscal; es una amenaza directa a la red de protección social de miles de estudiantes. Al poner bajo evaluación programas críticos como el de Alimentación Escolar, la Beca de Apoyo Vocación de Profesor o el de Acompañamiento Escolar, se está tensionando la base mínima que permite a los sectores más vulnerables acceder y permanecer en el sistema.
Ante esta urgencia, las orgánicas estudiantiles deben reaccionar. Sin embargo, la lección de la última década es clara: la protesta aislada o el reclamo fragmentado no bastan para frenar ajustes de esta magnitud. Hoy, el norte que se debería de seguir por parte del estudiantado debe ser una reorganización nacional que recupere la claridad discursiva y, sobre todo, la legitimidad social.
No se trata solo de defender una beca o una ración alimenticia; se trata de defender la educación como un derecho social frente a una lógica que intenta solo monetizar con ella. En este momento crítico, es imperativo recordar que, en la defensa de la educación pública, nadie se salva solo.
Franchesca Muñoz V.
Consejera Académica CIPOL y RRII - Militante Socialista
01/05/2026
Señor Director:
Lo que hoy ocurre en Chile bajo el gobierno de José Antonio Kast no puede maquillarse con discursos ni tecnicismos: es un retroceso evidente que está golpeando de frente a quienes menos margen tenemos para resistirlo. Como estudiante, no escribo desde la incomodidad pasajera, sino desde la rabia y la impotencia de ver cómo se nos cierran puertas que costaron años abrir.
Las decisiones adoptadas no son neutras. Tienen responsables y tienen consecuencias. Cuando se debilitan apoyos, cuando estudiar se vuelve más caro y más incierto, lo que se está diciendo, en la práctica, es que la educación vuelve a ser un privilegio para unos pocos. Y eso, en un país que ya arrastra profundas desigualdades, no es solo injusto: es inaceptable e inhumano.
Se nos pide esfuerzo, mérito y sacrificio, pero al mismo tiempo se nos quitan las condiciones mínimas para sostener ese esfuerzo. Esa contradicción no solo indigna, sino que revela una desconexión brutal con la realidad de miles de estudiantes que no tienen redes, ni recursos, ni segundas oportunidades.
Aquí no hay espacio para ambigüedades, las políticas actuales están perjudicando directamente a la ciudadanía, y especialmente a quienes intentamos salir adelante a través de la educación. No es exageración, es experiencia cotidiana.
Este no es solo un llamado de atención, es una advertencia. Una generación que se siente pasada a llevar no se queda en silencio. Y cuando se juega con el futuro de miles, lo mínimo que cabe esperar es que ese malestar se exprese con toda la fuerza que merece.
Porque no vamos a aceptar retroceder sin decir nada. Porque lo que está en juego no es menor. Y porque el país que se está construyendo hoy, simplemente, no es uno en el que muchos podamos vivir con dignidad.
Atentamente, Francisco Meléndez.
11/04/2026
Señor director:
Estamos en una emergencia nacional. Esta idea se viene construyendo como una premisa recurrente en la narrativa del actual gobierno del otrora militante del Partido Republicano, José Antonio Kast.
Sin embargo, considero que es bastante contradictoria la retórica adoptada por el oficialismo. Si, estamos en una emergencia, pero aumentaron el límite de sueldos de los asesores del gabinete en casi 10 millones de pesos. Estamos en una emergencia, pero los precios de la bencina aumentaron a niveles históricos debido a la desastrosa gestión de una crisis global por parte del Ministro Quiroz, subiendo más de 380 pesos la gasolina de 93 octanos. Estamos en una emergencia, pero dentro del plan de "reconstrucción nacional" propuesto por el presidente Kast, se plantea la reducción del impuesto corporativo a las grandes empresas del 27% al 23%, significando una pérdida económica en torno a $1.800 millones de dolares. Estamos en una emergencia, pero dentro de este mismo plan se incluye la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, medida que favorece principalmente al gran empresariado financiero de nuestro país. Estamos en una emergencia, pero se pretende reducir la recaudación fiscal mediante la baja de impuestos, impuestos que perjudican por sobre todo a las grandes corporaciones.
Lo que realmente encuentro grave es que la verdadera emergencia finalmente la va a asumir la gente de a pie. Somos nosotros a quienes se nos va a eliminar la gratuidad universitaria en caso de tener más de 30 años, limitando las oportunidades de acceso a la educación superior. Somos nosotros y la naturaleza quienes veremos la consecuencia de los 43 decretos ambientales retirados. Somos nosotros quienes terminamos desinformados debido al copamiendo de la agenda comunicacional efectuada por el gobierno. Somos nosotros quienes veremos reducidos los beneficios sociales logrados gracias a políticas públicas y programas de calidad debido a la reducción del 3% del presupuesto a todos los ministerios. Somos nosotros quienes tendremos que ajustar nuestros bolsillos para poder llegar a casa sin que se nos acabe la gasolina
Solo nos queda apretarnos más los cinturones, porque al fin y al cabo, tenemos que recordar que estamos en una emergencia.
26/03/2026
Señor director:
Al gobierno del presidente Kast no solo lo llamaría “gobierno de emergencia” por la emergencia nacional que están generando, sino que lo llamaría estrictamente un “gobierno de contradicciones”. El mismo Kast que en campaña prometió no tocar los beneficios sociales, a dos semanas de asumir recorta presupuestos ministeriales en un 3% y pone en duda políticas públicas como la gratuidad universitaria.
Así es, es el mismo Kast que habla de austeridad mientras organiza banquetes millonarios en La Moneda. El que ayer criticaba al entonces presidente Boric por el elevado precio de las bencinas, hoy, junto al ministro Quiroz, permite y menciona “no retroceder”, en un alza de más de 300 pesos en los combustibles, que afecta al bolsillo de todas y todos los chilenos. “Usar el vehículo es una necesidad, no un lujo", mencionaba el Kast del 2023 frente a los precios de la bencina en ese entonces.
La tónica es clara: mientras ellos siguen ganando más de 9 millones de pesos y se están rebajando los impuestos a las grandes empresas de un 27% a un 23%, somos nosotros quienes tenemos que vivir la emergencia.
Resulta evidente que el ajuste es solo para los chilenos de a pie, la emergencia no es igual para todos. O quizás ya no estamos en emergencia, con este gobierno lleno de contradicciones, ya no se sabe con qué cara nos están hablando.
25/03/2026